Literatura de Aeropasto

•Julio 7, 2008 • No hay comentarios

Lucrecia es una chica normal, ella adora un clavo que encontró en uno de esos días que a uno le sale todo bien. Nadie entiendo por que, ese clavo es común y corriente, esta niquelado, pero no posee perfección alguna, es de punta dispar y cabeza grande, de hecho el único atributo a destacar del clavo es no haber sido usado. Eso no importa, ella lo quiere, lo adora, lo lleva siempre con ella, y en ocasiones camina llevando el clavo en su mano. Tal es amor por su clavo que los afectos le escribieron en una pared, la forma correcta de, en caso de lastimarse, lograr curar la herida que le pudiera producir. Lo escribieron con letras grandes y claras.

Un buen día Lucrecia tropieza y el clavo se le clava en la mano, causándole un gran dolor. Ella desesperada por la situación adversa del dolor y que ese dolor sea producido por eso que ella tanto amo, corre desconsolada a la pared donde sus precavidas amistades avínale escrito la manera de solucionar dicha situación, y llorando apoya la cabeza en la misma. Como es de costumbre le ocurrió estando sola, a cada momento se sentía el dolor, era algo ineludible. Al rato de llorar sin solucionar nada intentó leer el sabio consejo que la amistad le había dejado acertadamente. El mensaje era confuso, a esa distancia solo podía leer dos, tres y hasta cuatro letras haciendo un gran esfuerzo, por lo cual en esa posición su situación era la peor.

Se dio cuenta que separándose de la pared, podría observar el mensaje en totalidad, y eso fue lo que hizo; no solo leyó el mensaje entero, sino que aparte logro extraer el clavo y la herida sano de inmediato. Una vez con el clavo en la mano, decidió guardarlo en el bolsillo, ya que su amor por él no había disminuido, y concluyó acertando que si bien el clavo clava, ella también lo sabía, y que todo fue un accidente.

Cuento corto y mate amargo.

•Junio 13, 2008 • No hay comentarios

Él era una de esas personas de las cuales uno se acostumbra fácilmente. Vivía sólo, pero no hacia mucho tiempo que esto era así; era novato en el asunto, por así decirlo. Su casa generalmente era un desastre, producto de su corta experiencia como único inquilino y al mismo tiempo su corto aprendizaje de las tareas domésticas. Era, por comodidad quizá, un animal de costumbres, y como tal, guardaba dentro suyo el gran anhelo de aventuras fuera de este mundo.

Así pasó ese día, cuándo alguien, por algún motivo recortó del diario gran parte de un chiste dejando sólo un cuadradito. Se encontraba sobre la mesa, apartado del profanado diario, casi melancólico y sin tener dirección alguna que asegure el indicio de pertenecer al principio o al final de una historia, que bien podría ser triste o alegre, pero que siempre tendría por unidad el humor. Y es el mate el que lubrica la entrada de sabiduría en dosis el que lo decidió a indagar aún más allá.

Muy temprano, sin indicios del autor del crimen, ni del autor del mate; en un lugar desconocido para él comenzó todo. El cadáver se encontraba sobre una mesa dibujada que dejaba mucho a la imaginación, él lo observaba con distancia, pero con mirada penetrante, como queriendo resolverlo en el aire. Esto no alcanzaba y es por ello que se aproximó para tomarlo en sus manos; extrañamente en ese momento el lugar cambió por completo, nunca había estado ahí. Se refirió al entorno solo con el oído; pudo apreciar que el viento que refrescaba su rostro susurraba tangos que dan miedo por lo que dicen, al mismo tiempo que cantaba enseñanzas sobre los aprendizajes pasados y los errores futuros. Esto hacia que se sintiera menos sólo. El lugar era un claro, que se consolaba con medir lo justo y necesario, en medio de un profundo bosque de árboles robustos de tiempos en los que el planeta todavía estaba cubierto de papel maché. Tenía dentro suyo el deseo do omnisciencia, esa que solo poseo yo. Eso lo encaminó a una ardua búsqueda en la que dejaría la vida si así fuera necesario, un paso tras otro olvidaría minutos, horas y días hasta dar con la verdad. Decidió, entonces, enfrentar su destino y se introdujo en una tarea sin fecha de entrega.

Una vez dentro de la comunidad arbórea perdió toda noción de tiempo y ubicación. Sus pies se acostumbraban rápido al camino, por lo que llevaba un ritmo seguro y parejo. En ese lugar recordó no haber desayunado, pero solo fue un detalle frente a lo que sucedía; sus pensamientos se ocupaban enteros en resolver el crimen. Luego de haber transitado 1 hora de camino aproximadamente se cruzó con un excéntrico pájaro que comenzó a darle consejos, que comenzaron a interesarle con el transcurrir del camino. Se detuvo y estuvo conversando largo tiempo con esta ave, lo escuchaba sin ánimo de interrumpirlo, asentía con la cabeza, y sólo se limitaba a preguntar en los momentos que correspondía. Este peculiar consejero, que había confesado llamarse Landa, le comento que no se encontraba en un lugar cualquiera, y que debía de tener cuidado con los cuenteros que moraban esos lugares. Le confesó que en ese bosque solo vivían 26 criaturas, llamadas con letras del alfabeto griego, le explicó que Mu era una gran ardilla y que todas las vocales eran de una maldad terrible; por otro lado le comentó que también vivían con ellos los árboles, pero que no tenían nombre de letras y que e lugar de eso preferían nombres que robaban a viajeros que se perdían. Sabiendo esto, él se levantó e incurrió en continuar con su viaje, que parecía no tener fin. Prosiguió su paso, pero ahora con un poco de dificultad; miraba a su alrededor, como cuidándose de los males antes explicados.

El cuadradito de papel se encontraba aún en su mano aferrado con fuerza curiosa quedando insignificante, al igual que él dentro de ese bosque que no tenía límites reales. El tiempo pasaba y el panorama de oscurecía, junto con sus esperanzas; en un momento comenzó a correr como podía, decidió que ese mismo día debía saber la verdad. Sus manos se agitaban con cuidadoso sentido de preservación de la evidencia. En un momento sintió algo extraño, nunca había sido abrazado de esa manera, todo se transformó en sombra, una que tomó atribuciones; y se vio a si mismo, como en un espejo, el cual existía, se dio cuenta de todo. En ese momento se encontró sólo, en el medio de la noche, viendo su figura reflejada en el espejo de la habitación donde día a día dormía. Creyó concluir y lograr una verdad de callejón con salida que lo dejara tranquilo, pero al hurgar su mano, encontró allí el pequeño cuadradito de papel que tenia impreso esa parte del chiste, una el la que un árbol abraza a un individuo y le pregunta “¿Cómo es tu nombre?”. Allí se dio cuanta que ya no tenía el mismo nombre, observó su documento y solo tenía el nombre que hasta hace unas horas era el segundo en orden de escritura e importancia.

Y es así que no existen las personas que no poseen segundo nombre, son más bien victimas de hurtos onomásticos y eternos admiradores de chistes inconclusos; que alguna vez se han servido de papeles. Papeles de árboles muertos sin nombre.


ZORBA el gringo

•Junio 10, 2008 • No hay comentarios

Se ha dado a conocer hoy, la realización de una remake que va a dar que hablar!!!!!!!!!!!

Al parecer, con producción de pablo codebila y paensa, este mes saldrá en al Argentina la remake del conocido personaje que iluminara la pantalla de Antonio reina (Anthony quin), “Zorba el griego”. El famosoa actor conoció la Argentina de la mano de una publicidá de shampo para la cual solo aporto la voz diciendo “the horror”. Esto se vió empañado cuando los productores descubrieron que la voz qeu buscaban era la del joven Marlon brando que por aquel entonces atendía el bufet del club Estudiantes de Caseros. Anthony durante su estadía en el país desarrollo una fuerte atracción por el queso sardo de tandil, el cual encargaba semanalmente. También las fuentes afirman (aclaración y DNI) que sería el responsable de la carrera del joven Pablo codevilla, quien le agradece le haya regalado aquel par de zapatos los cuales le metieron un pie dentro del up, saliendo asi, del under en donde desarrollaba obras satíricas sobre la vida de personajes romanos irrelevantes.

El año pasado, fiel a sus inicios, El no tan joven pero igual de pecoso Pablo, decidió dar inicio a la remake de la maravillosa obra. sin renegar de sus raices, pablo interpreta el guión y realiza un film que no deja de tener un condimento stírico. Es asi que la obra se llamará “ZORBA el gringo”; un Personaje ítalo-hisano-ánglo-americano que decide instalarse en ensenada donde piensa, junto a su familia, instalar un locutorio. Su familia, tenaz conservadora, intenta por todos los medios impedir esto. Con Ricardo darín en el papel de Zorba, Juaquín escabeche (de a escuela de juan darthés) en el papel de putañero, y Flavia Palmiero en el papel de mina estúpida; promete ser la película del mes.

No tenemos la pelí, pero te dejamos tomas de la misma que logramos en la avant premier.

Gardel y la aceituna verde

•Junio 8, 2008 • No hay comentarios

Yo creo que cuando Gardel dijo “20 años no es nada”, estaba, por supuesto hablando por boca de otro. Pero esta muy clara la relación de que la vida del ser humano dura 20 años, algunos viven 2 veces, algunos 1, algunos 3, algunos ½. Esto viene a colación de la reflexión frente al retrato que hoy se yergue. Pareciera que las vidas dentro de la vida son como tiras de Pol-ka, en al cual Miguel Ángel Rodríguez pasa de árbitro a portero, haciendo así a un lado a Verugo Carámbula. Como si termináramos una lata de atún y luego la rellenásemos con dulce de acero, y así fuera otra cosa.

Algunos, creo que 47 y un pecoso, afirman que esto no es mas que el comienzo de “la madurez”, asimilando así nuestra vida a la de una aceituna, que se diferencia de negra a verde dependiendo de su madurez, claro ambas son comestibles, pero para la fugazzeta la mejor es la negra, la mas madura. Se podría agregar algunas como:

La madures viene de la mano de una cajeta.

La madurez viene en envase descartable y reciclable.

La madurez queda siempre mucho mejor con una remera rosa.

A la madurez le siente bien correr.

La madurez no se vende en bidón.

La madurez vale mínimo $10 la hora.

La madurez no llama por teléfono, no toca timbre, ni sale los sábados y/o domingos.

La madurez almuerza dentro de un tupperwere.

La madurez es mentirosa.

Se podrían agregar más, pero soy una aceituna verde.

Nace, el hombre nace

•Junio 5, 2008 • No hay comentarios

Día a día se dan nacimientos que se suceden irrelevantes en al historia, ya que los mismos se vuelven importantes una vez que el protagonista realiza algo realmente sorprendente como la creacion de la bandera, el descubriemiento de Mar del plata, o la llegada del primer canguro a la línea “D” del subte porteñó; que une las ciudades de “Congreso de tucuman” y “Catedral”. Claro está que esta fecha, es lugo vuelta a olvidar siendo reemplazada por la fecha en que llega la muerte.

Nos encontramos hoy (todavía, con la luz encendida) frente al nacimiento de esto que se denomina “El blog de maikol”, un breve espacio que como antes dije pasaraá desapercibido hasta la fecha de su muerte. Un lugar donde la gente que vive bajo el asfalto puede ver el sol, conocen los ruidos; que el pibe no es negro, sino bordó, y conoce los colores mejor que reina reech. En fin, un lugar donde la cotidianeidad sea una refrescante pasta dentífrica.

Este es el blog de maikol, un lugar donde su persona será retratada, su vida será llevada al ciberespacio, y sus enseñanzas se darán a conocer al mundo.