Literatura de Aeropasto
Lucrecia es una chica normal, ella adora un clavo que encontró en uno de esos días que a uno le sale todo bien. Nadie entiendo por que, ese clavo es común y corriente, esta niquelado, pero no posee perfección alguna, es de punta dispar y cabeza grande, de hecho el único atributo a destacar del clavo es no haber sido usado. Eso no importa, ella lo quiere, lo adora, lo lleva siempre con ella, y en ocasiones camina llevando el clavo en su mano. Tal es amor por su clavo que los afectos le escribieron en una pared, la forma correcta de, en caso de lastimarse, lograr curar la herida que le pudiera producir. Lo escribieron con letras grandes y claras.
Un buen día Lucrecia tropieza y el clavo se le clava en la mano, causándole un gran dolor. Ella desesperada por la situación adversa del dolor y que ese dolor sea producido por eso que ella tanto amo, corre desconsolada a la pared donde sus precavidas amistades avínale escrito la manera de solucionar dicha situación, y llorando apoya la cabeza en la misma. Como es de costumbre le ocurrió estando sola, a cada momento se sentía el dolor, era algo ineludible. Al rato de llorar sin solucionar nada intentó leer el sabio consejo que la amistad le había dejado acertadamente. El mensaje era confuso, a esa distancia solo podía leer dos, tres y hasta cuatro letras haciendo un gran esfuerzo, por lo cual en esa posición su situación era la peor.
Se dio cuenta que separándose de la pared, podría observar el mensaje en totalidad, y eso fue lo que hizo; no solo leyó el mensaje entero, sino que aparte logro extraer el clavo y la herida sano de inmediato. Una vez con el clavo en la mano, decidió guardarlo en el bolsillo, ya que su amor por él no había disminuido, y concluyó acertando que si bien el clavo clava, ella también lo sabía, y que todo fue un accidente.

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